Lo que piensen de mi, no es mi problema

No sé si fueron mis interminables noches de universitaria en el Cuartel y/o sus derivados, cantando a todo pulmón, Me vale lo que piense la gente de mi, es mi vida y yo soy así. O mi favorita, A quién le importa lo que yo haga, a quién le importa lo que yo diga, yo soy así, así seguiré, nunca cambiaré ie ie ie ie. Y antes de que empiecen a sacar sus conclusiones de que ya estoy en edad de que me guste Chayanne, ¡¡NOOO, JAMÁS!!! Esas rolas ya eran oldies antes de que yo las cantara, sí , dije rolas, está bien, si me gusta Chayanne y mando fotos de Piolín a los grupos de Whatsapp. Pero ya hablando en serio, lo que piensen sobre lo que hago, no es mi problema, es el de ellos. No me imagino una vida en la que cada paso que doy me sienta temerosa e insegura por lo que hago cómo últimamente he visto, escuchado y entendido,  se sienten muchas mujeres.

Y para nada me refiero a la violencia que ya todas conocemos, me refiero a la jaula de oro en la que muchas niñas bien viven por encajar. Desde gustos por la ropa, aspiraciones y relaciones ficticias. No me cabe en la cabeza, cómo en pleno siglo XXI y con el empoderamiento femenino a todo lo que da, muchas sigan viviendo sin poder ser ellas mismas y con miedo en lo que los demás piensen, pero ese, mis rubiecitxs, es un mal más común de lo que nos imaginamos.

Solía anhelar los privilegios de una mujer con cierto nivel socio económico, es fácil dejarse deslumbrar por joyas, casas, carros, viajes, ropa, lujos, pero entre más conozco su entorno, más desaliento me crean. Porque esa libertad que yo tengo para expresarme, pensar, vestir, querer o amar; esa libertad que yo doy por hecho que todas las mujeres en una ciudad como la mía podríamos tener, no es una realidad para todas, y que más que libertad, estamos viviendo esclavas de estereotipos e ideas de una sociedad.

Sólo de pensar que todas las amigas de tu bolita ya se casaron y tú no es una pesadilla.  Ay no, el anillo que te dio es más chiquito que “inserte amiga aquí”.  ¡Horror! Ahora toodas se fueron de luna de miel al extranjero y a ti te quieren llevar a Mazatlán. La fulanita ya está embarazada, la menganita ya va a tener un hijo, harán playdates juntas y tú ni para cuándo tengas bebé. ¿Cómo que vas a trabajar? ¿Qué a “inserte nombre de marido” no le alcanza? Y puedo continuar con las frases célebres que sé que muchas viven día a día y que se han convertido en algo muy habitual en su toma de decisiones, pero, sobre todo,  que son un obstáculo para ser ustedes mismas.

Pueblo chico, infierno grande. Y vaya que mi ranchito es pequeñito. Hablar de alguien porque salió de lo común o como me gusta llamarlo a mi, porque brilla, sí, brilla, se nota, destella, reluce  con su forma diferente de ser y ver las cosas, puede, como dice una frase “molestar a los que viven en la oscuridad.” Brillar para muchos puede ser una dicha, pero para otros es una gran carga que los ha mantenido en la zona oscura, en la zona de confort, en la zona gris donde haces lo que el resto hace por miedo, voluntario o involuntario, a ser juzgado, o lo que es peor, a no pertenecer.

¿No pertenecer a qué? Las amistades van y vienen, y los que en verdad valgan la pena estarán contigo así los veas hoy o los veas en 10 años. Hay amigos que se irán y otros nuevos que vendrán, depende de la sintonía en la que te encuentres o lo que necesites en ese momento. No te dejes atraer a la oscuridad, a la zona gris, a lo que todo el mundo hace por miedo a ser juzgado. Así les des un millón de dólares, algo malo te van a ver y no lo puedes controlar. Lo que piensen los demás de ti, es su problema, lo que importa es lo que tú piensas de ti, lo que tú quieres.

Estamos tan acostumbrados a recibir la estrellita en la frente, a cierto estilo de vida, a cierta idea de felicidad que no volteamos para otro lado y aunque no se nos adapte, aunque algo dentro nos haga sentir que no somos felices, le seguimos por miedo a que no salga como pensamos. No tengas miedo a equivocarte y mucho menos a lo que puedan pensar de ti. No limites tu felicidad por temor a ser juzgado, DE TODOS MODOS LO VAS A SER porque así es la gente. Le recuachalanga el mitote. Así que si de todos modos hablarán de ti, si de todos modos serás juzgado, mejor serlo sobre algo que en realidad te llena de felicidad, estás disfrutando y sientes en el interior que es lo que debes hacer. VIVIR.

Los quiero rubiecitxs y ya déjense de cosas, sean felices, se lo merecen. Y de paso, denme amor en las redes sociales y déjenme su comentario sobre este tema controversial. ¿Qué les parece si me comparten sus propias experiencias en los que el “qué dirán” los retuvo de hacer algo que en realidad amaban?  Yo las publico, obvio anónimo, se desahogan y de paso ayudamos a alguien.

 

 

 

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B*TCH, STEAL MY LOOK!

Vestido de flores: Forever 21.
Botas: Bershka. 

 

 

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