¿Qué tipo de chico antro eres?

¿La gente aún va a los antros? ¡JA! Sorry, soy señora de familia que no sale los viernes, como les conté hace días en las primeras señales del chavorruco. Pero como es viernes y según mis estadísticas me lee gente que sí tiene vida social, despertaré de los muertos a uno de mis artículos favoritos, qué tipo de chico eres cuando vas al antro. Muero por saber cuál son.

El party boy. Parece quinceañera en plena fiesta, va saludando de bola en bola con su respectivo ¡¡uuuuh!! y seña de concierto de rock, con una pizca de Acapulco Shore y su mano levantada. El party boy se cree el dueño del antro o mínimo llega a RP, sus frases ligadoras llegan  a ser “¿cómo se la están pasando? ¡uhhh!” , pero no te hagas ilusiones, el party boy no pertenece a una sola bola.

El pulpo. Transpira urgencia, además de sudor. Sacó al latin lover de su armario y está dispuesto a usarlo. Toda rola la baila con perreo intenso, incluso las de Maná. La pobre víctima termina más manoseada que revista de consultorio.

El tortita. Está ahí por compromiso, probablemente es el cumpleaños de su amiga que lo tiene en la friendzone. Como no es un sitio que frecuenta, su estilo es completamente distinguible al sólo agregarle una camisa a su look de siempre, el cual consiste en jeans, tennis y su camisa de gamer, de milagro lo dejaron entrar. Por cierto, es de los que bailan de un lado a otro, paso que aprendió desde la secundaria.

El guapo. Es al que ves pasar cada que va al baño, es alto, cuerpo de adonis griego, cara de Zac Efron, estilo perfecto y gay. ¿Qué? ¿creíste que de esos existían? Baila fabulosamente y no tiene ojos más que para su amiga la gorda, con la que bailará toda la noche, a menos que empiece Mayores, porque ahí sacará su inner sugar baby. 

El novio reprimido. Pobre de él que mire para los lados. Va con camisa, zapatos y jeans nada fuera de lo común. Viene y va por las bebidas y al baño con tiempo contado y si se pasa un minuto la novia le dirá, “¿dónde estabas?” y su respuesta siempre será “es que había mucha fila”. ¡Claro! No vaya a salirle una cantando “Y si con otra pasas el rato… vamo a ser feliz, vamo a ser feliz, felices los cuatro” o gritando “pared, pared, pared” y hacerle twerk al pobre mandilón.

El sugar daddy. En mis tiempos toparme con mi maestro de la maestría, doctor, catedrático con plaza, entallado en una camiseta y con sus canas tirándole a rubio fue un enough para dejar de ir a antros. Pero como ahora son la moda los encontrarás así igualitos, rucos, en el vip, con sus otros amigos rucos, botella y buscando alguna sugar baby. 

El buchón fresa. Barbita y ceja delineada, arremangado, botella etiqueta negra o Buchanan’s. ¡Huye! Esos se vuelven changos y usan armas de fuego como cebollitas.

¿Identificaron a alguno o les quedó el saco? Espero no hayan salido muy raspados, mejor ríanse y compártanselo a su amigo antrero restregándole en la cara qué tipo de chico antro es.

 

#esqueyolosamo

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