Amor en tiempos de Badoo

La vida amorosa siempre ha sido difícil, que si te pela o no, quién paga la cuenta o no, quién te habla primero o no, un sinfín de lineamientos que tenemos que seguir para vivir felices por siempre, y si no, por lo menos los cuatro. Ahora súmenle que las apps de dating social se han unido a este proceso. Yo no sé ustedes pero la primera vez que supe de una app de dating social fue en un correo de mi ex crush diciendo que me uniera para, por fin, hacerme caso y ser felices para siempre (ahora que lo pienso, tal vez esto lo inventé). Obvio me suscribí rápido y, ¿cuál fue mi sorpresa? No era una propuesta de matrimonio, era una invitación a Badoo, la app de dating social más grande del mundo, donde aquel hombre podría elegir entre yo y otros 350 millones de usuarios.

Definitivamente, atrás quedaron los tiempos en los que te pasabas la noche escribiendo preguntas inútiles para el chismógrafo, cuando la única que te importaba era ¿quién te gusta? Y la única respuesta que esperabas era de Juanito, tu crush, diciendo que tú. Si le gustabas, tú también respondías y listo, ¡felicidad eterna secundariana! No, ahora todo se complica con las apps… espera, ¿puede ser algo más complicado que escribir 100 preguntas en un chismógrafo? No lo creo, así que indaguemos un poquito en los tiempos de antes y Badoo.

Buscando galán.  En los tiempos de antes tenían que meterte en escuela privada si no te querían ver casada con algún piojoso. Las mamás le invertían a tu ropa, peinado, dientes, gym, dietas con tal de que te casaras con el hijo del dueño de Coca-Cola. Era tan pequeño el nicho de dónde escoger, tú salón, la escuela y DIOR guarde la colonia rústica donde naciste; que tenías que decidir entre si lo querías feo, pero rico o pobre, pero guapo, no había mucha opción. Ahora, ingresas a Badoo, cambias la ubicación a, no sé, Amsterdam, y listo ya tienes un nuevo amigo-futuro esposo extranjero.

 

La primera vista. Antes tus estándares tenían que ser, llamémosle, realistas, por no decir bajos. Si a ti te gustaban altos ojos verdes, era posible que fueras la tía quedada del futuro. Si querías encontrar al amor de tu vida tenías que ser open mind y gustarte lo que había, no te preocupes, el amor lo podía todo y terminaba pareciéndose a Brad Pitt en tu imaginación.  Pero, con las maravillas del mundo moderno y Badoo, tú decides quién te gusta. ¿Dionicio? Next. ¿Pariente arremangado? Next. ¿Cuerpo de adonis griego? Debe tener bonita personalidad. Toma tu me gusta y tengamos atracción mutua.

La conquista. Nuestros papás nos dirán que en sus tiempos se enviaban cartitas o recaditos con la Parera, dícese de aquella amiga que le decía a tu crush que le gustaba y que siempre terminaba quedándose con los novios. Si eres astuta ya no dejarás que ninguna parera te consiga al susodicho y mejor empezarás la conquista por el único medio confiable y que nos llena de valor en estos tiempos: las redes sociales. ¿Qué les puedo decir yo? Fui 100% conquistada por MSN,  no es que mi novio no fuera de buen ver o no lo conociera en persona, pero el  internet era una forma más cómoda de comunicarnos. Imagínense ahora con Badoo. Que puedes chatear directamente y de inmediato con Arturo, 28, ojos verdes, de bonita personalidad, que disfruta de los paseos en la playa y tiene de selfie su cuerpo de gym. Lo mejor de todo es que Dionicio, 34, no leí el perfil, no me importa, ¡se llama Dionicio!,  solo te puede enviar dos mensajes y si no le respondes no podrá seguir comunicándose contigo. ¿Qué hemos hecho para merecer tan hermosa app?

 

El primer encuentro. Disney nos dejó medio traumadas con sus películas, de esas donde sus perros se tienen que enredar para que tu encuentres al amor de tu vida, por situaciones como esa, ibas al super, al cine, al antro y hasta a la tienda toda acicalada y con el ojo bien abierto para ver si no te topabas con tu amado inexistente. Sin embargo, en el 2017, Badoo lo hace fácil, vas caminando, manejando, en bici, en el antro, en el trabajo, y te vibra la notificación cual choque eléctrico, te cruzaste con alguien. OMG! Imagínate qué emoción que ese perfil, Arturo, 28, ojos verdes, de bonita personalidad, que disfruta de los paseos en la playa y tiene de selfie su cuerpo de gym está a unos metros tuyos y puede caer directamente en tus garras. El destino y Badoo están de tu lado.

Somos novios. “¿Ya te la cantó?” era la frase que siempre decías cuando alguien mencionaba que tenía una nueva relación. Hubo un tiempo en el que era imposible saber si andabas con alguien, por el hecho de que no te la cantaba, entonces decías me besa, me agarra la nalga, me lleva el cine, habla conmigo a cada rato, ¿será mi novio? Gracias a Badoo, todo esto se ha facilitado, porque si en su perfil no dice que es tu novio, entonces no lo es y punto.

En fin, Badoo ha facilitado las relaciones completamente y qué mejor que tener una app que te asegure que la persona con la que estás conversando es en realidad Arturo, 28, ojos verdes, de bonita personalidad, que disfruta de los paseos en la playa y tiene de selfie su cuerpo de gym, y no algún Dionicio enmascarado, todo gracias a su sistema de verificación de perfil, con el que puedes confirmar sus otras redes sociales o incluso pedirle una selfie al momento. ¿Qué más puedes pedir? ¿Un sushi? Bueno, eso en el chat con Arturo, sale fácil.

#esqueyolosamo

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