¿Es el síndrome de las primeras damas antes muertas que sencillas es un mal general?

Muy despeinada, muy mal arreglada, muy fea y no me importa nada, ando en mi momento profundo y yo se que ustedes quieren que escriba leperadas, quieren chistes, mitotes, pero eso no importa, ahorita lo importante es… ¿qué? ¿cómo que alguien más ya usó esta frase célebre? ¡Si la acabo de sacar de mi ronco pecho! ¿Fue Belinda? ¡¡¿Anahí?!! ¡PARFAVAR!

El fin de semana estaba rezando como cuando trabajaba en el periódico y no tenía chismes calientes para la sección de Farándula y de pronto Diosito me decía, “toma hija, Lindsay Lohan volvió a rehab”. A nadie le importaba LiLo mas que a mi y a alguna que otra jotita de closet (tengo el permiso de la comunidad para decirlo, y por comunidad me refiero al grupo de Rupaul Drag Race en Facebook) , pero así me sentí, la inspiración se esfumaba y La Rubia del Pueblo volvería a desaparecer como sus quincenas de godínez. Y de pronto sucedió el milagro, el natural makeup llegó a los oídos de Manuel Velasco, gobernador de Chiapas, quien después de perfeccionarlo por varios años tuvo el valor de decirle a su amigui/esposa, Anahí, “Ani bubu, no puedes salirs con ojo Kylie Jenner a ver a los damnificados, o todas coludas o todas rabonas” y así la pobre Anahí, terminó muy despeinada, muy mal arreglada, muy fea, pero ayudando como siempre. 

Sin embargo, Anahí no es la primera imagen pública que es más criticada por su imagen que por ayudar al prójimo. Hace apenas unos días, Melania Trump era criticada por llevar stilettos  a su visita a Texas tras la tragedia del huracán Harvey y ni se diga de Angélica Rivera que cada foto-reportaje apoyando al DIF parece anuncio de alguna línea de zapatos de uso rudo de Andrea. ¿Pero son ellas superficiales o hemos llegado al punto en que como mujer no puede uno dejar de ser siempre un perchero? Tal vez ambas, pero analicemos la segunda.

Desde pequeñitas se nos dice lo bonitas que somos, nuestro cabello y nuestro vestido, sí analizamos las conversaciones que tenemos con una niña de 5 años, en alguna palabra se nos irá decirle algún adjetivo relevante a la belleza.  Crecemos y seguimos viendo como el mundo es más fácil para las bonitas, modelos, actrices, influencers, chicas del clima y Eiza González nos han demostrado que ser bonita te lleva lejos y por lejos me refiero a Hollywood o a algún viaje con un Sugar Daddy. Just kidding! Pero es verdad, bonito es significado de éxito, riquezas y calidad de vida.

Y por tratar de estar bonitas o acicaladas hasta pa’ la esquina y de lucir tan bien que hasta la sombra nos combina olvidamos que somos más que el caparazón. Hacemos de todo por ser eternamente jóvenes, por oler rico, por no tener ni un poro abierto y las uñas impecables. DIOR guarde que alguien te vea con las uñas despintadas o la ceja despeinada porque es síntoma de mujer descuidada y poco confiable, si es tan descuidada con su apariencia (que es lo más importante para una mujer) cómo será en otros aspectos de la vida. Una afirmación que continúa presente en cada artículo de imagen personal y profesional que leo y que sinceramente es decepcionante pensar que hay días que soy una mujer sin aspiraciones laborales sólo porque la bendita pintura de uñas que compré con las cholas se descarapela. Ahora yo tengo la culpa de ser godinez, ganar para mis chicles y preferir comer en vez de comprar esmaltes DIOR.

OJO. No digo que querer vestirte y sentirte bonita sea malo y seas una vergüenza para la nueva generación de mujeres empoderadas, pero sí creo que la belleza debe estar más allá de nuestra apariencia y mostrarla en todo lo que hacemos, decimos y por qué no, en todo lo que no hacemos y no decimos, después de todo el silencio nos hace cómplices de los malos actos. Ashu! Ahí les hablan primeras damas.

Así como buscamos qué tipo de crema hidratante es mejor para mi tipo de cutis, busquemos qué nutre nuestras mentes, qué estudiar, cómo cambiar el mundo, lo que ustedes quieran, pero que sea algo más allá de su cutis perfecto y sobre todo busquemos qué hacer para apoyarnos, para engrandecernos, motivarnos mutuamente y llevarnos más allá de un simple “qué guapa, amiga”, “qué delgada”, “preciosa”. Empezamos a preocuparnos más por qué tanto estamos progresando como personas, nuestra constancia y en el trabajo que estamos haciendo para cumplir nuestras metas, en vez de preocuparnos si la Fulanita tiene el segundo dedo del pie más grande que el gordo. Y sobre todo, no porque nosotros no hayamos alcanzado la grandeza, nos desmotivemos tanto como para opacar el pequeño escalón que están subiendo las demás.

Y recuerden #esqueyolosamo

 

 

 

 

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