El mundo se desmorona y nosotros vemos memes

Ahora entiendo por qué el mundo no habla de temas intensos, sencillamente hablar de tipos de rímel es más sencillo. Cuando los temas son de importancia tiendes a ser cuestionado más fácilmente que cuando hablas de la falda que compraste en línea, por que nunca faltan los tú que sabes, tú quién eres, tú que opinas. Pasaron tantas cosas esta semana que un día decía, el próximo jueves hablaré de los Dreamers, el huracán, las calles hechas pedazos, corrupción… el sismo. El punto es que el mundo se desmorona y nosotros nos tranquilizamos con memes. Pero, ¿es malo ver memes? ¿Podemos hacer algo para ayudar a los que están en peligro? ¿Sirve de algo quejarme? Hablemos de eso.

¿Es malo ver memes?

El internet nos trajo cosas hermosas, p
ero al mismo tiempo elevó a la máxima potencia la procastinación, hay tantos distractores que nuestra atención se va y se aleja de nuestros objetivos familiares, laborales y sociales. Nos olvidamos de nuestros hijos, parejas, papás. Dejamos para más tarde nuestro trabajo. Se nos hace fácil estar en el anonimato y hacer cosas que no haríamos de frente. Y sobre todo perdemos lo más preciado… el tiempo. Ver memes no está mal, a mi me encanta desconectarme del mundo y darme mi break ríendome con las cosas que publican mis conocidos en Facebook, porque la risa también es necesaria para afrontar lo que nos pasa, ver memes, navegar en internet y darte un tiempo no está mal,  pero consumir la mayor parte de tu día en algo o alguien, porque esto aplica en toda nuestra vida,  que no nos eleva como personas o inspira sí. 

¿Qué puedo hacer yo? 

Hay una frase que me gusta mucho, desde mi trinchera, a mi me encantaría ser billonaria y tener miles de refugios para animales, tener una fundación y hacer campañas de esterilización gratuitas para gatitos y perros, me encantaría tener una escuela para niños superdotados porque sí estoy completamente segura que se están dejando de lado y nadie les está dando la atención que ellos requieren, una fundación para el medio ambiente que brinde asesoría a las colonias para reciclar y recibir beneficios que les sirvan para mantener su parque limpio y con juegos, en fin muchas cosas que me encantarían hacer, pero por el momento no tengo los recursos ni el tiempo para llevarlas a a cabo , entonces qué puedo hacer desde mi trinchera, desde donde estoy y desde lo que tengo para apoyar la causa que más me mueve, tal vez no sea mucho, pero con lo poco que hago es más que no hacer nada. Me considero la loca de los gatos, y así se llamará mi fundación, cuando me da la loquera, mi bolsillo anda buena onda y me encuentro a un gatito desamparado le brindo ayuda, lo esterilizo, lo vacuno y lo pongo en adopción, últimamente ha sido más complicado, pero sigo promoviendo la esterilización (tengo pendiente hablarles de Empatía Animal)  y la cultura de la adopción; también reciclo, puede haber un desastre en mi casa, pero a Ponguinguiola no le faltará papel o cartón, y este semestre me propondré tener unos botes especiales para que me resulte más fácil y estoy en labor de convencimiento para que mi familia guarde las tapitas, y como maestra no pido portadas, las hojas las sigo manteniendo porque hay material que de plano tengo que usar, pero a los maestros que aún viven en el 2007 pidiendo trabajos finales para revisión cada parcial, les comento que ya existe Word y ahí hay una pestañita que se llama Revisión, de nada.  Como ven no es mucho, pero es más que nada, así cada uno de nosotros, una cosita pequeñita pequeñita puede hacer algún cambio en el medio ambiente, en la sociedad, en nuestros amigos o familia.

¿Sirve de algo quejarme?

Sí. Una queja es una reclamación o protesta a una inconformidad. Y aunque nos tachen de chairos resentidos y que nos pongamos a trabajar, yo estoy de acuerdo en alzar la voz por aquello que no se está cumpliendo. Eso sí, el quejarse es un arte,  una cosa es la queja y la otra la cizaña o tirar mala leche. Para quejarse hay que tener una causa y argumentos, expresarnos con propiedad y no perder la compostura, porque sí, como te dijo tu mamá, el que se enoja, pierde. Yo no entiendo cómo en estos tiempos los ayuntamientos usan las redes sociales para publicidad, pero no responden los mensajes de queja, hasta Google tiene cursos gratuitos en línea para saber cómo dar un buen servicio al cliente en Internet, por qué ser tan indiferentes del mundo actual y continuar con su clásico “si tiene queja vaya a la instancia correspondiente”, si tuviera el tiempo para ir a pasar 3 horas en la instancia correspondiente, créanme que ya estuviera haciendo alguna de los proyectos que les platiqué arriba, hablemos de frente, si quisieran mejorar o supieran que están haciendo un buen trabajo, estarían totalmente abiertos a sugerencias. Pero aunque existan algunos oídos tapados, tarde o temprano escucharán.

Lo mismo con nosotros, por qué callar o hablar mal del que se queja, qué gusto que esté en desacuerdo porque esa discrepancia me dice que no es una persona conformista, es alguien pensante, con mente abierta que ha encontrado áreas de oportunidad que tal vez otro no está viendo. Pero también debemos entender que una queja requiere de una propuesta para solucionar el problema, y tienes que estar preparado.

Me siento rara sacando esta parte de mi en mi blog tan rosita, pero mi blog soy yo, y estoy convencida que para ser mujeres y hombres completos no basta con vestirnos bonito y tener las uñas bien pintadas, seamos críticos de nuestro entorno y nosotros mismos, y cambiemos este mundito que grita por nuestra ayuda. Si a uno de ustedes mi escrito le motiva a ser su mejor versión, con eso será suficiente para que los aliens me salven cuando se esté acabando el mundo… ven, sigo siendo rubiecita de corazón.

Si les aburren mis artículos intensos, ¡no tía, noo, con la chancla noo, no me des unfollow parfavarrr!, te prometo que los lunes y miércoles soy rubiecita 100%.

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