#Sorrynotsorry Soy feminista

“¿Eres feminista o te gustó la camiseta?”, las dos,  le respondí, pero en esa pregunta me sorprendió el tono de asombro y lástima del joven cajero que me lo pregunto. No era la primera vez que alguien sentía pena de que una mujer como yo, se autonombrara feminista. Lo mismo ocurrió hace algún tiempo durante una entrevista, al mencionar que La Rubia del Pueblo era feminista, me expresó que era un mal término y mala descripción para mi blog, pero lo siento mundo, la neta no,  La Rubia del Pueblo, es feminista.

Espera, pero no te espantes. El problema sobre el feminismo es que nunca hemos comprendido el concepto. Hemos visto el feminismo como lo opuesto al machismo, literal, si el machismo es cuando los hombres dominan, feminismo debe ser que las mujeres quieran dominar el mundo. En parte, mi yo cruela de vil mezclada con Pinky y Cerebro obvio busca dominar al mundo, pero esa soy solo yo, mis sueños guajiros, mis años de ver María la del Barrio y  de practicar una risa malévola que he sido incapaz de utilizar, sobre la parte del feminismo, este no es lo opuesto al machismo, más bien el concepto se centra en buscar la igualdad de ambos géneros, elevando al género femenino a las mismas condiciones que el masculino, pero creo profundamente que el problema es ese, lo femenino.  Les aseguro que si el feminismo fuera llamado igualismo, todos seríamos felices, pero el hecho de asignárselo a un sexo, ya pone al otro a la defensiva.

¿Por qué no igualismo?

Igualismo se refiere a buscar la igualdad, ya sea cultural, de género, raza, capital, en todos los sentidos. Quienes lucharon por abolir la esclavitud fueron abolistas, quienes luchan por la independencia, son patriotas. En fin, el término se adjudica a la causa por la que se lucha, entonces, en este caso, feminismo sigue los parámetros del término. Una feminista puede no ser igualista, pero un igualista debe ser feminista, porque éste busca la igualdad de todos. Pueden leer un poquito más en este artículo en Facebook que me pareció muy interesante.

¿Por qué no es malo ser feminista?

Cuando estaba en la secundaria o prepa, era muy fácil encasillar a ciertas chicas como putas, sí, lo leyo bien y sin asteriscos, decirle a alguien puta es lo más fácil de este mundo, y lo decimos como si tuviéramos el derecho de juzgar a alguien solo porque novio, esposo, amigo, padre, hijo, se metió o no con una mujer. Últimamente entrar a redes sociales me hace sentir en un baño de secundaria, putas por aquí y putas por acá, soy una persona que respeto mucho lo que dicen los demás, así sea lo más estúpido del mundo o mi mundo y cuando algo se pasa de mis límites de tolerancia, simplemente lo elimino. Así, ya no lo pienso mucho, life’s too short to be following an idiot. (Mañana estaré vendiendo playeras con esta frase al ladito del señor que vende paletas). Pero es real, todo mundo se cree que va a misa todos los domingos, come vegano y nunca se ha tirado un pedo, o sea, se cree perfecto y por lo tanto tiene el derecho de decirle puta a quien le de la gana.

Desafortunadamente, son hombres y mujeres quienes sufren del mal  perfeccionitis aguditis, se persignan por todo y se llenan la boca de asombro al ver una foto de alguien mostrando el cuerpo o al enterarse de algún chisme de esos que surgen en los grupos de ventas o en las borracheras banqueteras. Yo antes era así, se me hacía tan fácil juzgar a alguien y sé que también a otros se les hacía facilísimo juzgarme a mi. Ahora trato de no usar esa palabra, trato, porque sé que es un mal que viví  toda mi vida y mi cultura lo sigue viviendo, pero quiero quitarla de mi vocabulario, porque ahora entiendo aquel dicho de mi abuelita “cada quien puede hacer de su c*lo un papalote”, mostrar tu cuerpo o no, acostarte con alguien o no, vestirnos de cierta forma o no, limpiar la casa o no, cocinar o no,  trabajar o no, tener hijos o no, mandar nudes o no, es nuestra decisión y nadie debería decirnos putas, egoístas, viejas, feminazis u otras cosas sólo porque estamos haciendo lo que nosotras creemos es mejor para nuestra vida y felicidad.

Creo que el punto de ser feminista es buscar la igualdad, y la neta no me digan que hay igualdad porque ustedes nunca han tenido que hacer toda la noche la presentación final del equipo para ponerle tus “toques femeninos”, ni llegar de una jornada laboral de 10 horas, hacerle la comida a los chamacos, limpiar la casa y recogerle los calzones al marido, ni mucho menos aguantar a que te digan interesada porque no quisiste andar con alguien que simplemente no era tu tipo. La desigualdad de género se encuentra en cada episodio de nuestras vidas, a cualquier lugar que vamos, te aseguro que si pones atención encontrarás algo que no está siendo igual para todos.

Empezar a autoevaluarnos, a abrir nuestra mente, a apoyarnos y no tratarnos como perros y gatos, a sentirnos felices por el logro de otros porque aunque el nuestro no haya llegado, llegará si trabajamos por ello. Empecemos a ser mujeres y hombres que respetamos nuestras diferencias fisiológicas, pero también que somos capaces de comprender que cada persona tiene algo que aportar al mundo, bueno o malo, y que será su decisión el lograrlo. Evitemos comentarios hirientes, dañar al de enseguida, chingar (sorry por mi francés pero esta palabra engloba muchas cosas), compartir cosas por morbo, porque tal vez esa chica a la que tú le dices puta, golosa y mil cosas horripilantes, porque dos tipos extrañamente están teniendo relaciones con ella en la vía pública, no es más que una hermana, una hija, una prima, una amiga, una alumna o una mamá que no estaba en todas sus facultades para correr y decir NO, así que antes de abrir la boca, pongámonos en los zapatos del otro y tratemos de ser mejores aunque sea para nosotros mismos.

 

Blusa, Bershka o Stradivarius, no lo recuerdo bien y como la agarré en rebajas ya no debe de existir, el punto es que hice a Amancio más rico; Falda y bolsita de boca de personaje de caricatura de NIckelodeon de los 00’s de Fábricas de Francia, o si es ciudad grande, Liverpool; zapatitos rojos priciosos de Schutique, les juro que esta tienda tiene al mejor curador de zapatos en México, todos están geniales y ya tienen su tienda en línea.

Por cierto, este no es mi post recuachalanga mitotes, aunque sí creo estuvo medio intenso, ustedes me entienden crecí con María la del Barrio y la Usurpadora, pero yo les avisaré cuándo les escribiré intensamente. Gracias a Héctor León por mis fotitos fabulosas, ¿ya les conté que toma fotos de bodas ufamarufa? En fin, síganme los buenos y obvio también compartan porque ya me urge ser famosa, ¡ay, perdón! Lo volví a decir en voz alta,  diiiiigoooo, para que sus amiguitos lo vean. Sí, ajám, ujúm.

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