Soy indecisa, pero votaré

“¡¡Ay ya!! Dejen de hablar de eso”, “Qué flojera”, “¡Ya van a empezar!” y más frases que parecieran que estamos hablando del episodio de ayer de la Rosa de Guadalupe, pero no, estas son las frases más comunes que decimos las mujeres cuando se empieza hablar de política. Sí, en plena era del internet, aún existen mujeres jóvenes que no saben la importancia de su voto y hasta siguen llorando por buchones ¡No, no, no!

En esta época donde podemos leer los perfiles de cada candidato hasta en el celular, hay mujeres quienes se siguen basando en si está guapo, es mujer, está operada, me dio un mandil o porque el tipo que les gusta anda con el partido y no se vale. Eres una Beyoncé voter, diría Ninel Conde Voter, pero ustedes entienden. Eres una mujer, independiente, trabajadora, que ya no tiene que pedir permiso al marido para comprarse un par de zapatos y que paga su gasolina, luz, agua, comida y educación de sus hijos. Tú, mujer, eres capaz de elegir a tu gobernante basado en su capacidad y exigir que cumpla lo que promete y si no lo ha hecho, no lo premies. Compartes publicaciones en contra del maltrato a la mujer, y estoy segura que dejarías a aquel que te golpea, entonces, ¿por qué sigues votando por el mismo que ha maltratado tu derecho a una vida digna?

Insisto, no es normal ver a un muerto cada día, no es normal que tengas miedo de pedir ayuda a un policía, no es normal que 50 niños estudien en un salón de clases sin aire, no es normal que doctores practiquen operaciones a 40°C, no es normal que caigas en un bache a cada 5 m. de recorrido, no es normal pagar a las casetas cuando sales de viaje, no es normal  gastar 300 pesos  o más cada cuatro días en gasolina, no es normal que no pase la basura en 5 días, no es normal que tengas que pagar toda una vida por una casa que provoca claustrofobia, no es normal que a los maestros de tus hijos no les paguen, no es normal que las becas de los estudiantes no lleguen, y si crees que estoy exagerando, infórmate, busca en otros países si están en las mismas condiciones, desde que estuve en la primaria México es un país en vías de desarrollo, estoy a punto de concluir mi maestría y lo sigue siendo.

Es tiempo de acabar con el “ni modo, a votar por el menos peor”. Como dije antes, no es coherente repetirnos constantemente  que nos aceptemos, que no nos conformemos con alguien que no nos ama, que seamos independientes, que cumplamos nuestros sueños, que nos alejemos de lo que nos haga infelices, que nunca es tarde para cambiar de opinión, que podamos usar tenis con vestido, como para que al momento de hacer valer nuestro derecho a la democracia tengamos que conformarnos con algo menos de lo que merecemos. ¿Qué sigue? ¿Quedarnos con el que me golpeador porque es padre de nuestros hijos? ¿No salir en mini falda porque provocamos el acoso?¿Casarnos porque más vale divorciada que solterona? ¡No estoy de acuerdo!

Soy indecisa y estoy orgullosa de serlo, porque significa que cuestiono lo que existe, sigo analizando la opción del voto nulo y del voto de castigo, pero es una decisión que yo tomaré.  Me informaré y mañana tal vez marque toda la boleta o tache a un candidato, pero de dos cosas sí estoy segura y es por quién no votaré y que ésta será la última vez que me conforme con algo menos de lo que merezco.

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